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Introducción

Carta de la presidente

Esta es la sexta edición de nuestro Reporte de Responsabilidad Corporativa y con este, la ocasión anual de dirigirme a ustedes, nuestros lectores y con quienes día tras día planeamos y llevamos adelante acciones que transforman vidas y contribuyen al desarrollo de Casanare y el país. Reflexioné sobre el sentido que debía llevar estas líneas; y concluí que este era un buen momento para volver la mirada hacia enero 24 de 2011, cuando comenzamos este increíble viaje bajo un nombre de origen mitológico y un equipo humano expectante sobre lo que depararía el futuro de la nueva empresa, Equión Energía. Seguramente resultaba difícil para muchos imaginar la historia exitosa, segura y comprometida que habríamos de construir entre todos, con capacidad colectiva para superar retos y adversidades, haciendo de estos ocho años un periodo verdaderamente especial.

Y es que desde el principio tuvimos muchas tareas, las cuales denominé en su momento “aprender a caminar solitos”, una manera coloquial de referirme a la desconexión de Londres y la puesta en marcha de una nueva compañía. Actualización de procesos y procedimientos; infraestructura de telecomunicaciones y aplicaciones independientes; adopción de nuevas normas contables; introducción de un tablero balanceado de gestión, cuyo espíritu era desconocido e incomprendido para muchos; y un sinfín de cosas más que nos marcaron un ritmo exigente durante los meses iniciales, que debía dar frutos rápidamente.

Debo indicar que en lo que no hubo espera alguna fue en la necesidad de mantener, dar continuidad o mejorar incluso, los estándares en salud, seguridad, medio ambiente, operacionales y sociales con los que se venía trabajando hasta ese entonces, herencia de BP e inspiración para constituir el corazón de los nuevos valores empresariales, definidos por los propios empleados: Valor por la vida, Innovación y excelencia y Pasión por crecer.

Ahora que recapitulo sobre esa etapa, se vuelve evidente que el tránsito por ese camino incierto se hizo más fácil, desde el punto de vista empresarial, con la definición de la Misión y Visión de la compañía, producto de un ejercicio interno incluyente que estimuló a los participantes a soñar el futuro de Equión. No me cabe la menor duda de que las intenciones plasmadas en ambas ayudaron a constituir nuestra carta de navegación y nos inspiraron en la dirección correcta.

Por supuesto que cada año trajo sus propios desafíos. 2012 por ejemplo combinó los efectos del movimiento social que detuvo las operaciones en Casanare por más de 80 días, con la llegada de la plataforma Offshore Mischief a la Bahía de Cartagena, a 800 kilómetros del piedemonte. Entre uno y otro, el equipo Equión sacó a relucir su capacidad para superar dificultades y regresar los campos llaneros a la normalidad, mientras la vivencia caribeña comprobó la posibilidad de desarrollar un proyecto mayor, exitoso en materia técnica, socio-ambiental y de seguridad industrial, aún sin resultados exploratorios materiales.

De ambas experiencias se derivaron valiosas lecciones que aportaron al siguiente hito que Equión tenía por delante: el Proyecto Piedemonte. Más de 2 mil millones de dólares en inversión para pozos, líneas de flujo y ampliación de la planta de procesamiento nos ocuparon de lleno en el bienio 2013-2014, una de las iniciativas privadas de mayor dimensión en el sector petrolero de la época. Como con toda actividad humana, se alternaron momentos retadores con otros de mucha satisfacción; y entre estos destaco la enorme contribución a la economía regional, a través de empleo bien remunerado (más de 3.500 por mes en el pico de los trabajos) y la millonaria adquisición de bienes y servicios en el mercado local. En eso consiste precisamente la generación de valor compartido, que benefició tanto a los vecinos casanareños como a los accionistas al lograr ser amortizada su inversión, cuatro años después de haberse realizado.

Seguramente por ello la visita ministerial que inauguró la expansión en febrero de 2015 nos llenó aún más de orgullo y sentido del deber cumplido. Y más oportuna no pudo haber sido la conclusión de obras porque ya asomaba la crisis en los precios internacionales del petróleo que sacudió al sector, limitó severamente sus actividades y de paso golpeó las finanzas del país. Si bien a lo largo del tiempo aprendimos que la industria petrolera está sujeta a ciclos de auge y contracción, dicho momento golpeó con fuerza a muchos actores involucrados en la industria. Para tranquilidad nuestra, las decisiones de inversión habían sido tomadas y fondeadas con anterioridad, factor clave que, unido a la preparación organizacional, permitió sobrellevar los embates de la crisis.
Dicha preparación refleja algo mucho más profundo que hace parte de la esencia Equión, y constituye el punto de partida y facilitador de los logros alcanzados como empresa. Se trata de nuestra cultura corporativa, la misma que esculpimos entre todos, haciendo de su apropiación algo natural. La cultura no es otra cosa que el conjunto de comportamientos que la organización espera de cada miembro del equipo. Pero es mucho más orgánico que eso. Desde trabajar con simplicidad y eficiencia hasta escuchar con humildad y respeto, los 17 elementos constituyen un modelo que permite medirnos, y sobre todo fija un marco para el actuar individual y grupal.

Hay más. Esa cultura se ha visto condimentada por un ingrediente sencillo, cotidiano si se quiere, que la hace más relevante y además nos define: la felicidad. Con aceptación tibia al principio, el paso del tiempo comprobó no sólo que sí era posible instalar la noción de “gente feliz” en una empresa de nuestro tipo, sino que efectivamente era viable gestar y mantener un clima laboral en el que las personas se sintieran valoradas en las esferas claves de su interés: personal, profesional y familiar. No sorprende entonces que el concepto de felicidad en el sitio de trabajo esté siendo adoptado por un número creciente de organizaciones hoy.

¿Que si hay una relación directa entre felicidad y desempeño empresarial? Los resultados de todos estos años en nuestro caso lo comprueban. Lo cierto es que casi sin darnos cuenta llegó la madurez corporativa, estado que se evidenció cuando otro ejercicio introspectivo, con participación de líderes de todas las áreas, derivó en la promulgación del propósito superior de la compañía. Declarado en el 2018 y con sus sentidas referencias a las conexiones humanas confiables, la transformación de vidas, los desafíos y claro, la felicidad, el propósito terminó por actuar junto a la Misión y la Visión como un energizante, un catalizador, de lo que esta empresa se empeña en alcanzar.

Por ahora, retomo el hilo del principio señalando que esta edición del Reporte de Sostenibilidad Corporativa ofrece un balance de 2018, bajo los lineamientos establecidos por el Global Reporting Initiative. Pero más allá de la formalidad, un repaso a los doce meses del año pasado permite descubrir un extraordinario balance de cumplimiento que abarca desde lo social a lo financiero, desde lo humano a lo ambiental, en un trazado exitoso que genera profundo orgullo en cada uno de los integrantes de este equipo humano.

La satisfacción es aún mayor al recordar que nuestra actividad empresarial y operativa se adelantó en un año retador, sumadoa elementos como el proceso electoral con la turbulencia de los mercados internacionales, cuyas incertidumbres y sorpresas gravitaron sobre el clima de negocios.

En ese marco desafiante, Equión siguió adelante con lo que mejor sabe hacer: cuidarnos unos de otros mientras operamos de manera responsable y eficiente, desarrollar las actividades según el plan acordado con los accionistas y generar valor, desarrollo y bienestar entre quienes han depositado su confianza en nosotros.

Podrá parecer obvio, pero ahí en el núcleo de todo lo que alcanzó Equión en 2018 está nuestra gente, la suma de voluntades que al final del camino es lo que permite entregar resultados excepcionales, año tras año y su deseo inquebrantable de sobrepasar metas, objetivos y compromisos.

La mejor muestra de lo que genera esa entrega colectiva son las distinciones conferidas a Equión en 2018, en reconocimiento a nuestro desempeño y liderazgo en diversos terrenos. La dimensión ambiental fue particularmente fecunda, cosechando primeros lugares en el Premio Latinoamérica Verde, categoría Bosque y Flora, por el programa de reconexión de bosques Reviva La Primavera; seguido por los Win Awards/Women in Energy de la Sociedad de Ingenieros de Petróleo por la Excelencia en la gestión ambiental, y ambos complementados por el galardón en Energías Renovables y Eficiencia Energética, categoría Innovación, de los Premios Acipet.

La gestión orientada a disminuir nuestra huella sobre el entorno natural se junta con iniciativas de hondo alcance en la dimensión social, conformando así un sólido frente cuyos programas actúan en conjunto para aportar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, misión que adoptamos con absoluto convencimiento. Tal vez, gracias a ello, es que los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos fueron resaltados por los Comunitas Awards, que destacaron la Excelencia en el servicio comunitario y el Emprendimiento innovador; el reconocimiento de Acipet en el Programa de familias cafeteras de Nunchía, por su impacto positivo en la transformación de vidas en ese municipio casanareño. Y todavía hubo espacio para recibir de ACRIP/CRS el Premio Colombiano de Sostenibilidad a las Buenas Prácticas Laborales, en la categoría de Responsabilidad Social Empresarial.

También resultó fructífero para la compañía las clasificaciones que hacen monitoreo del clima laboral y la reputación corporativa. En cuanto al primero, Great Place To Work© Colombia destacó a Equión como el segundo mejor lugar para trabajar en el país, entre empresas de hasta 500 colaboradores. El atractivo que tiene nuestra compañía como destino laboral se extendió más allá de las fronteras nacionales cuando Great Place To Work© Latinoamérica situó a nuestra organización como el séptimo mejor lugar para trabajar en esta parte del Mundo.

Quienes integran el tejido humano de la compañía no sólo exhiben sentido de pertenencia, si no que desde su interior aportan y ayudan a construir la imagen empresarial ante otros grupos de interés y la sociedad en general. El figurar entre las 100 empresas con mejor reputación corporativa en Colombia (puesto 92) y alcanzar el tercer lugar entre petroleras y distribución de hidrocarburos, según la firma Merco Empresas, es muestra de la coherencia que hay entre los valores de Equión y la ejecución de las actividades de negocio.
Por todo lo anterior es que recibimos con beneplácito el anuncio de la Revista Semana Sostenible según el cual la compañía había clasificado de 14 entre las 100 empresas con mejores prácticas de inversión social privada, ratificando que el trabajo a favor de las comunidades casanareñas ha sido acertado, y el Premio Portafolio en la categoría de Responsabilidad Social Empresarial. Estas distinciones, unidas a la renovación de las certificaciones en ISO 14001 y OHSAS, así como un nuevo otorgamiento del Sello de Sostenibilidad (categoría ESENCIA Plus), señalan una confianza externa en la manera como adelantamos la exploración, producción, procesamiento y transporte de hidrocarburos.

Siento que esa confianza está bien correspondida, porque todo lo descrito hasta este punto fue reforzado por unos resultados económicos que nuestros accionistas calificaron de excepcionales. En ventas, utilidades y EBITDA, tres variables críticas a la hora de medir el desempeño financiero de una empresa, felizmente se sobrepasaron las metas fijadas al principio de año. Se debe necesariamente reconocer el papel jugado por el mejoramiento de los precios por barril en el contexto mundial, que favoreció no sólo a Equión sino al sector en general, y de paso al país. Eso sí, estábamos preparados como organización, con la disciplina interna requerida, para sacar provecho de ese incremento.

Es con ese sentido de orgullo que los invito a leer el Reporte de Sostenibilidad Corporativa, segura de que constituye una ventana no solamente a lo que alcanzamos en 2018, sino a la excelencia con la que revestimos nuestras actuaciones como personas y como empresa y con la que cerraremos honorablemente la entrega del último contrato de asociación, Piedemonte, que vence en febrero de 2020.

Una vez hecha esa lectura, nos gustaría conocer sus opiniones, observaciones y sugerencias, las cuales consideramos de enorme valor para mejorar. Esta comunicación se puede hacer a través nuestras redes sociales (Facebook, Liked In) o el correo sostenibilidad@equion-energia.com.

¡Gracias!
María Victoria Riaño Salgar, Presidente.